Por: Jaime Hinojosa Daza
Publicado en la revista Vallenata Internacional el mes de noviembre de 1985 en Caracas, Venezuela.
Lo vi correr desnudo en las sabanas de La Peña, un pueblo anónimo en el sur de La Guajira, a dos kilómetros de La Junta, donde nació. Tenía tres años y, a esa edad, ya era un niño indómito y precoz. Elvira, su madre, solía decir que solo se le veía tranquilo cuando dormía o estaba enfermo
Y así, como su madre lo trajo al mundo, arribó a sus siete años con tanta sabiduría sobre la vida del campo y la naturaleza que lo rodeaba que la envidiaría cualquier adulto. Pasaba largas horas escuchando el canto de los turpiales, de quienes aprendería a silbar con gran maestría. Le encantaba ver florecer las plantas; cuando llovía, se lanzaba a correr por la sabana a disfrutar el baño de lluvia, recoger granizos y escuchar el
Una mañana, su padre Rafael lo convenció de que se vistiera y se calzara para ir a la escuela. Pero antes fue necesario un castigo severo: lo hizo arrodillar sobre un puñado de cascajos durante una hora. «Ya tienes siete años —le dijo—, de hoy en adelante te voy a hacer un hombre».
Al poco tiempo se fueron
Por esos años yo me fui a
Cuando nos volvimos a ver, ya Diomedes tenía 17 años y un buen número de canciones de su cosecha. Usaba un sombrero alón, camisa y pantalones de vaquero y, naturalmente, unas botas. Tenía la estampa de un llanero.
Un día estábamos en La Junta bajo una enramada con «Leandrito» (Leandro Sierra), «Iba» (Manuel Bolívar Daza), Luis Manuel Hinojosa, «Quin» (Félix Joaquín Sierra), Alfonso y Gustavo Hinojosa, Alfredo López, Octavio Gutiérre
Después de aquella parranda nos veíamos con mucha frecuencia e intercambiábamos ideas. Una mañana se presentó en Valledupar con una canción en la cabeza y un bulto de limones a sus espaldas. Llegó al mercado público, vendió los limones y con el producto del negocio se compró un casete. Le pidió una grabadora prestada a un amigo y grabó la canción que traía en mente. Era abril y en los tres días siguientes se celebraría el Festival de la Leyenda Vallenata. Se presentó casete en mano ante la junta organizadora y se inscribió para el concurso de la canción inédita. El último día del festival ya Diomedes estaba sin recursos; se vio obligado a viajar a La Junta y de allí a Carrizal, finca
Siendo la una de la mañana, la voz de Electo Gil Bustamante por Radio Guatapurí comenzó anunciando los resultados: Canción inédita, tercer lugar: Diomedes Díaz.
Al amanecer viajó nuevamente a Valledupar a cobrar el premio. Como Rey Vallenato había sido elegido Nafer Durán, quien se mostró interesado en hacer una grabación con Diomedes. Enterado Diomedes, fue a mi casa a consultar mi opinión. «Claro que sí. ¿No estás viendo que es el nuevo Rey Vallenato?», le respondí.
Salimos inmediatamente para la pensión donde se alojaba Naferito. Este nos recibió con una amplia sonrisa a la vez que ordenaba tres cervezas. Horas más tarde, después de haber bebido, comido y hablado hasta más no poder, había quedado todo arreglado: el LP se grabaría en el término de un mes.
Cuando nos despedimos, Nafer nos acompañó hasta la puerta y nos dijo: «Bueno, muchachos, no hay más que hablar». Y, dirigiéndose a Diomedes, le dijo: «Compadre Diome, confío en su palabra».
Al mes siguiente, el pueblo colombiano escuchó el primer larga duración de Diomedes Díaz, «El Cacique de La Junta», acompañado en el acordeón por Nafer Durán. Su título: Herencia Vallenata, producido por el sello Costeño de Codiscos.
El éxito rotundo de este larga duración fue la canción «El chanchullito», de la inspiración de Diomedes; y, en segundo lugar, la canción «Laura», un paseo de mi
Después vinieron las ofertas de todas las casas disqueras de Colombia; Diomedes acept
Desde entonces, Diomedes ha tenido un torrente inagotable de éxitos sin precedentes en la historia de la música colombiana. Ha recibido tantos premios y honores que ya ni se emociona cuando le hacen entrega de un nuevo trofeo. Su incursión en la película Ay 'Omb
Hay tanto que decir de Diomedes que las páginas de esta revista serían insuficientes para escribirlo. En esta ocasión solo les narramos pequeños apartes de su intensa vida.
Casado con Patricia Acosta Solano, de cuya unión hay dos hijos, Rafael Santos y Diomedes de Jesús, Diomedes ha demostrado ser un esposo ejemplar y un gran padre. Igualmente es un buen hijo y el mejor hermano del mundo par
Admirado por la mayoría, envidiado, criticado y calumniado por otros, sigue siendo muy querido y apreciado por sus amigos. Diomedes sabe que ese es el precio de la fama y no se da mala vida por quienes lo adversan. De todas maneras, él se considera el mejor de los amigos.
El pasado 30 de agosto me enteré de su llegada a Caracas, donde vivo desde hace 8 años. Lo llamé al hotel para saludarlo y me contestó con una inmensa alegría. Hablamos casi media hora, de todo menos de música. Me preguntó por todos los amigos y familiares en Caracas y, a la vez, me habló de los míos en Colombia. «Ya Rafael Santos es un hombre —me dijo—, tiene seis años y me pidió que le llevara un reloj de hombre». Insistió en que yo fuera al hotel para que lo acompañara a Venevisi
Cuando estábamos en el estudio de Sábado Sensacional, las barras, en su mayoría integradas por gente venezolana, no imaginaban el espectáculo que veríamos a continuación
Amador Benday
En medio del espectáculo, Cristian Roux, director de Relacione
Cuando Diomedes recibió el trofeo, me di cuenta de que su emoción es más grande cuando canta que cuando recibe un premio. De hecho, canta cada canción como si lo hiciera por primera vez en su vida. Pienso que allí está el secreto de su éxito y el éxito de su vida. Diomedes nació el 26 de mayo de 1957. Algo más de diez mil días con Diomedes Díaz.
Nota final añadida:
Diomedes Díaz falleció el 22 de diciembre de 2013 a los 56 años de edad.
Causa de la muerte:
Paro cardiorrespiratorio: El cantante vallenato sufrió un paro cardiorrespiratorio (o infarto agudo de miocardio) mientras descansaba en su cama en Valledupar, Colombia.
