domingo, 8 de febrero de 2009

DIEZ MIL DIAZ CON DIOMEDES DIAZ


DIEZ MIL DIAS CON DIOMEDES DIAZ
Por: Jaime Hinojosa Daza
Publicado en la revista Vallenata Internacional el mes de noviembre de 1985 en Caracas Venezuela.

Lo vi correr desnudo en las sabanas de La Peña, un pueblo anónimo en el sur de La Guajira y a dos kilómetros de La junta donde nació.
Tenía tres años, y a esa edad, ya era un niño indómito y precoz. Elvira, su madre, solía decir que solo se le veía tranquilo cuando dormía o estaba enfermo. Tenía un extraño instinto de la libertad absoluta. Odiaba la camisa, el pantalón y el calzado, porque le daban la sensación de que las personas eran prisioneras de esos artificios. Lo único que llevaba sobre su cuerpo era una mochila de fique llena de pequeñas piedras que usaba como munición para su cauchera; pues era hábil cazador de turcutues, perdices palomas, iguanas lagartijas y toda clase de animal que se cruzara en su camino.

Y así, como su madre lo trajo al mundo arribo a sus siete años, con tanta sabiduría sobre la vida del campo y la naturaleza que lo rodeaba, que envidiaría cualquier adulto. Pasaba largas horas escuchando el canto de los turpiales, de quienes aprendería a silbar con gran maestría. Le encantaba ver florecer las plantas; cuando llovía, se lanzaba a correr por la sabana a disfrutar el baño de lluvia, recoger granizos y escuchar el sonido de los rayos y los truenos. En las temporadas de mariposas, se le veía con una varita de escobilla o yerbita de paracos, cazándolas de todos los tamaños y colores. En días de brisa, construía coloridas cometas y papagayos que volaba con infinito regocijo. No había nada por extraño que fuera que él no quisiera hacer o experimentar.
Una mañana, su padre Rafael lo convenció que se vistiera y se calzara para ir a la escuela. Pero antes fue necesario un castigo severo: lo hizo arrodillar sobre un puñado de cascajos durante una hora. “Ya tienes siete años – le dijo- de hoy en adelante te voy a hacer un hombre”.
Al poco tiempo se fueron a vivir a Villanueva, Guajira, de donde retornaron a La Junta.
Por esos años yo me fui a vivir a Medellín y lo perdí de vista. Pero en casi todas las cartas que recibía de familiares y amigos, me comunicaban: “Diomedes el hijo de Elvira, tu prima, va a ser artista. Ya canta, compone canciones y se enrola en las parrandas como cualquier adulto. Se quiere hacer hombre antes de tiempo”.
Cuando nos volvimos a ver, ya Diomedes tenia 17 años y un buen numero de canciones de su cosecha. Usaba un sombrero alón, camisa y pantalones de vaquero y naturalmente unas botas. Tenía la estampa de un llanero.
Un día, estábamos en La Junta bajo una enramada, con “Leandrito”( Leandro Sierra ), “Iba” (Manuel Bolívar Daza), Luis Manuel Hinojosa , “Quin”(Félix Joaquín Sierra), Alfonso y Gustavo Hinojosa, Alfredo López, Octavio Gutiérrez y otros junteros, que se distinguen por parrandear siempre juntos; tomábamos unos tragos y conversábamos cuando de pronto, se presento Diomedes y de inmediato comenzó la parranda. Canto muchas canciones que nadie había escuchado antes, por lo que mantuvo la atención de todos los presentes centrada en su humanidad. Todos quedamos sorprendidos por sus ingeniosos cantos, (que extrañamente Diomedes nunca los ha grabado). Entre ellos, un paseo que le hizo a la señora Orcania de Gutiérrez donde le explicaba los motivos por los que no había podido pagarle una deuda. Ocurrió mas o menos así: La señora Orcania, le presto a Diomedes un dinero; Diomedes invirtió una parte en la compra de unos cerdos y la parte restante en alimento para los cochinos. Cuando se termino el salvado, vendió un puerco para reabastecer a los restantes. Así fue vendiendo uno a uno hasta quedarse con uno solo. No teniendo como alimentarlo, lo mato y se lo comió. Quedándose sin cochinos, sin trabajo y endeudado. Lo único que se le ocurrió fue componer un paseo para comunicarle a la señora Orcania lo ocurrido. A ella le pareció tan gracioso lo ocurrido que le perdono la deuda.
Después de aquella parranda nos veíamos con mucha frecuencia e intercambiábamos ideas. Una mañana se presento a Valledupar con una canción en la cabeza y un bulto de limones en sus espaldas. Llego al mercado publico vendió los limones y con el producto del negocio se compro un casete. Le pidió una grabadora prestada a un amigo y grabo la canción que traía en mente. Era abril, y en los tres días siguientes se celebraría el Festival de la Leyenda vallenata. Se presento casete en mano ante la junta organizadora y se inscribió para el concurso de la canción inédita. El último día del festival ya Diomedes estaba sin recursos; se vio obligado a viajar a La Junta y de allí a Carrizal, finca de la familia. Disponía de un pequeño radio transistor que le serviría para escuchar los resultados de los diferentes resultados del festival que terminaría a la media noche.
Siendo la una de la mañana la voz de Electo Gil Bustamante, por Radio Guatapuri, comenzó anunciando los resultados: Canción inédita, tercer lugar: Diomedes Días.
Al amanecer viajo nuevamente a Valledupar a cobrar el premio. Como Rey Vallenato había sido elegido Nafer Duran, quien se mostro interesado en hacer una grabación con Diomedes. Enterado Diomedes, fue a mi casa a consultar mi opinión. “Claro que si. ¿No esta viendo que es el nuevo Rey Vallenato?”- le respondí.
Salimos inmediatamente para la pensión donde se alojaba Naferito. Este nos recibió con una amplia sonrisa a la vez que ordenaba tres cervezas. Horas mas tardes, después de haber bebido, comido y hablado hasta mas no poder, había quedado todo arreglado; el LP se grabaría en el termino de un mes.
Cuando nos despedimos, Nafer nos acompaño hasta la puerta y nos dijo: “bueno muchachos no hay mas que habla”; y dirigiéndose a Diomedes le dice: “Compadre Diome, confío en su palabra”.
El mes siguiente el pueblo colombiano escucho el primer larga duración de Diomedes Díaz “El Cacique de La Junta” acompañado en el acordeón por Nafer Duran. Su titulo: “Herencia Vallenata”; producido por el sello Costeño de Codiscos.
El éxito rotundo de este larga duración fue la canción “El Chanchullito” de la inspiración de Diomedes; y en segundo lugar la canción: “Laura” un paseo de mi cosecha.
Después vinieron las ofertas de todas las casas disqueras de Colombia; Diomedes acepta la de CBS, que es la que ofrece mejores dividendos. Graba su segundo LD acompañado por Elberto López “El Debe”. Su titulo: “Tres Canciones” nombre una canción de Diomedes cuya primera estrofa dice:
“Hágame el favor compadre Debe
llegue a esa ventana marroncita
toque tres canciones bien bonitas
que a mi no me importa
si se ofenden”.
Desde entonces, Diomedes ha tenido un torrente inagotable de éxitos sin precedentes en la historia de la música colombiana. Ha recibido tantos premios y honores, que ya ni se emociona cuando le hacen entrega de un nuevo trofeo. Su incursión en la película “Ay ‘Omb’e”, fue un éxito sin precedentes en el cine colombiano.
Hay tanto que decir de Diomedes, que las páginas de esta revista serian insuficientes para escribirlo. En esta ocasión solo le narramos pequeños apartes de su intensa vida.
Casado con Patricia Acosta Solano, de cuya unión hay dos hijos: Rafael Santos y Diomedes de Jesús, Diomedes ha demostrado ser un esposo ejemplar y un gran padre. Igualmente es un buen hijo y el mejor hermano del mundo, para sus hermanos a quienes ayuda en sus estudios y en sus necesidades, asumiendo las obligaciones de su padre. Diomedes es feliz de que el dinero que gana sirva para aliviar la pobreza de su familia, y así lo expresa en sus canciones. No es millonario, como puede creerse, pero tiene para vivir cómodamente.
Admirado por la mayoría, envidiado, criticado y calumniado por otros, sigue siendo muy querido y apreciado por sus amigos. Diomedes sabe que ese es el precio de la fama y no se da mala vida por quienes lo adversan. De todas maneras, el se considera el mejor de los amigos.
El pasado 30 de agosto, me entere de su llegada a Carcas, donde vivo desde hace 8 años, lo llame al hotel para saludarlo y me contesto con una inmensa alegría. Hablamos, casi media hora, de todo menos de música. Me pregunto por todos los amigos y familiares en Caracas y a la vez me hablo de los míos en Colombia. “Ya Rafael Santos es un hombre- me dijo- tiene seis años y me pidió que le llevara un reloj de hombre”. Insistió en que yo fuera al hotel para que lo acompañara a Venevision donde haría una presentación y recibiría un Disco de Oro.
Cuando estábamos en el estudio de Sábado Sensacional, las barras, en su mayoría integradas por gente venezolana, no imaginaban el espectáculo que veríamos a continuación.
Amador Bendayan anuncia a Diomedes Díaz, quien es recibido con un formal aplauso. Cuando termino de cantar ya todo el mundo estaba contagiado de la magia de Diomedes, el publico, cuyos aplausos ya no eran formales sino una explosión de euforia y espontaneidad, Amador Bendayan sorprendido, los camarógrafos, los representantes de CBS, el empresario Nelson Arias y todos los que estábamos presentes, fuimos testigo del maravilloso poder de Diomedes Díaz, esta vez acompañado magistralmente por “El Cocha Molina” con su acordeón. Canto diez canciones con un profesionalismo absoluto. Cinco fueron grabadas para un programa posterior y cinco transmitidas en vivo para toda Venezuela.
En medio del espectáculo, Cristian Roux, Director de relaciones Publicas de CBS, le entrego a Diomedes el trofeo Disco de Oro, por sus millonarias ventas de su más reciente trabajo discográfico en Venezuela.
Cuando Diomedes recibió el trofeo, me di cuenta que su emoción es mas grande cuando canta que cuando recibe un premio. De hecho, canta cada canción como si lo hiciera por primera vez en su vida. Pienso, que allí esta el secreto de su éxito y el éxito de su vida. Diomedes, nació el 26 de mayo de 1957. Algo más de diez mil días, con Diomedes Díaz

Publicado en la revista Vallenata Internacional el mes de noviembre de 1985 en Caracas Venezuela.